Ana Sanjuán — Blog

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12 claves del liderazgo empático

Carl Rogers explica que la empatía significa “entrar en el mundo privado de la percepción de la otra persona y sentirse completamente a gusto”. Si lo aplicamos al liderazgo, implica dejar a un lado las opiniones y valores propios para ejercer un liderazgo carente de prejuicios. Un liderazgo que se centra en comprender y responder a las necesidades, preocupaciones y emociones de los miembros del equipo.

Hablamos de un estilo de liderazgo en el que el líder conoce bien a sus colaboradores, es capaz de ponerse en su lugar y utiliza sus competencias sociales para formar un equipo que genere valor añadido.

Estas son las 12 claves para potenciar la empatía en el liderazgo:

  1. Escucha efectiva y afectiva como base. Una escucha que presta atención a las palabras pero también al tono, a los gestos y a lo que “no se dice”.
  2. Ser buen oyente dejando hablar sin interrumpir. Mostraremos empatía si dejamos que el otro se exprese con calma y confianza, utilizando el tiempo que sea necesario.
  3. Gestionarse a uno mismo. Autoevaluarse constantemente porque el estado emocional del líder se contagia con mucha facilidad.
  4. Atención y foco en las personas, sin distracciones. Los resultados son una prioridad y, también, las personas.
  5. Implicar a aquellas personas que por su personalidad o habilidades, puedan ser menos proactivas en la comunicación.
  6. Ofrecer feedback orientado a la mejora y al desarrollo. Siempre basado en evidencias, hechos, comportamientos.
  7. Crear un clima de confianza mostrando interés por las personas más allá de su labor profesional.
  8. Empoderar a otros. Si hay apertura y los miembros del equipo se sienten cómodos en su trabajo y expresando sus ideas y necesidades, contribuirán a la consecución de los objetivos.
  9. Empatía cognitiva y emocional. Comprender tanto los aspectos racionales como los emocionales de las situaciones.
  10. Inspirar transmitiendo confianza, respeto, participación y apreciación, donde las fortalezas de cada persona se ponen al servicio del equipo.
  11. Compartir la visión. Sin una visión clara que guíe la energía del líder y la del equipo, el liderazgo pierde sentido. Un líder sin visión no va a ninguna parte.
  12. Modelar el comportamiento. El líder da ejemplo y evita la aparición de comportamientos tóxicos que perjudican al equipo.

Todas estas aportan beneficios. El liderazgo empático fomenta un ambiente de confianza, mejora la comunicación, aumenta la retención del talento, impulsa la motivación y el compromiso, facilita la resolución de conflictos, se consiguen mejores resultados y se fortalece la cultura organizacional.