Ana Sanjuán — Blog

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Mejora tu autoeficacia en cuatro pasos

autoeficacia

La autoeficacia es la opinión que tenemos sobre las posibilidades de alcanzar determinados resultados, es decir, la confianza de alcanzar nuestras metas de manera exitosa.

Este sentimiento acerca de nuestras capacidades y recursos tiene más importancia en nuestra vida de lo que pensamos. Ya en 1986 Albert Bandura, uno de los psicólogos sociales más relevantes, decía sobre la autoeficacia en su Teoría del aprendizaje social, que “esta determinación fortalece el aprecio de uno mismo y fomenta pensamientos como yo puedo, estoy preparado, tengo los recursos para lograrlo, si me esfuerzo es posible que lo consiga.

Nuestra autoeficacia está presente en cómo nos sentimos con nosotros mismos -se relaciona con la autoestima- y también en nuestra actitud y las posibilidades para alcanzar con éxito nuestros objetivos y metas en la vida.

Las creencias que conforman nuestra autoeficacia se forman en la primera infancia, con las primeras experiencias, tareas y situaciones que resolvemos. Pero no termina en la juventud, sino que sigue evolucionando a lo largo de la vida a medida que adquirimos nuevas habilidades, experiencias y conocimientos.

Así, hablamos de personas con un fuerte sentido de autoeficacia cuando presentan las siguientes características:

– Ven los problemas difíciles como tareas que se pueden superar

– Desarrollan un profundo interés y se implican en las actividades en las que participan

Potencian recursos que les ayudan a recuperarse de los reveses y las decepciones

– Tienen un gran sentido de compromiso con sus intereses y actividades

Saben esperar y no se precipitan buscando soluciones inmediatas

– Son flexibles y saben amoldarse a las circunstancias



Por el contrario, las personas con débil sentido de la autoeficacia se caracterizan porque:

– Evitan tareas desafiantes siempre que pueden

– Creen que las tareas y situaciones difíciles están más allá de sus capacidades

– Pierden rápidamente la confianza en sí mismos

– Se centran en los fracasos y en los resultados negativos

– Se focalizan en los obstáculos



Bandura apunta 4 fuentes principales de autoeficacia:

  1. Experiencias de éxito. Conseguir realizar una tarea con éxito fortalece nuestra autoeficacia. Una forma de hacerlo es descomponer un objetivo en pequeñas acciones. Así, a medida que las realizamos, iremos reafirmando nuestra autoeficacia. Además, es importante tener muy presentes los éxitos que vamos consiguiendo.

 

  1. Modelado social. Ser testigo de cómo otras personas completan con éxito una tarea ayuda a creer que uno mismo también posee las capacidades para lograrlo.

 

  1. Persuasión social. Conseguir el estímulo verbal de los demás nos ayuda a superar nuestras dudas y miedos. De esta forma, es más fácil centrarnos en dar lo mejor de nosotros mismos ante cualquier reto. La psiquiatra Marían Rojas las denomina personas vitamina (https://www.youtube.com/watch?v=4MyR16zsmJg)

 

  1. Respuestas psicológicas. Nuestras propias respuestas y reacciones emocionales pueden condicionar nuestros resultados. Determinadas emociones o poner el foco en pensamientos negativos, influyen negativamente.

 

Como concluye Albert Bandura: “Confiar en ti mismo no garantiza el éxito, pero no hacerlo garantiza el fracaso”.